PLUMA ERRANTE
Las palabras se me escapan por los dedos.
Cuaderno Errante
Manual Incompleto de Magia
¡Por fin! Llevaba toda la mañana trabajando, pero ya faltaba poco. La receta era perfecta: casi podía oler la paz.
Basilio volvió a consultar el manual, rebuscó entre los potes polvorientos, y añadió dos cucharadas de esperanza.
Dejó el frasco, tomó una botella pequeña color verde esmeralda con una etiqueta que ponía "Confianza" y, con cuidado, añadió una gota.
—El manual lo dice bien claro, una, sola una. —musitó para sí Basilio.
Justo entonces, Eduardo —su ayudante, alto, desgarbado, especialista en catástrofes— irrumpió en la habitación, lo empujó sin querer, y la botella entera cayó al caldero.
La poción se volvió negra. Olía a rayos. Basilio, impotente, se llevó las manos a la cabeza.
Y así, por un accidente menor y un exceso de confianza, empezó la tercera guerra mundial.
Debate
Ver para creer, le dijo el ateo al ciego.
Serie Noir
Destino
Hola. Me llamo Raúl.
Cuando empecé el turno con el taxi a última hora de la tarde, no podía ni imaginar todo lo que iba a pasar. De hecho, si lo hubiera sabido, habría dado media vuelta, habría vuelto a casa y me habría metido en la cama.
Pero ¿cómo podía saberlo yo entonces, si todavía estaba vivo?
Estación en curva
El metro de la línea 6 se aproxima a la estación de Colinas.
CLas últimas notas de El vals de Amélie suenan gastadas en un acordeón ajado por los túneles y el tiempo. El acordeonista recorre el vagón, gorra en mano, inclinando la cabeza cuando alguien deja caer unas monedas.
No pasa a menudo. Cada vez menos.